Es quince de diciembre, Greyson y yo estamos viajando en bus al Aeropuerto Internacional de San Pedro Sula para volver a los Estados unidos, haremos una escala en Atlanta y de ahí volaremos a casa. Anhelamos llegar a casa… el lugar a donde nos enviaron era realmente desolador, pero lo que más nos preocupaba además que alcanzaran las provisiones, era el hecho de que nos quedamos sin móviles. Mi teléfono fue hurtado y el de Greyson se cayó rompiéndose la pantalla en una roca, molesto lo tiro contra un árbol quedando inservible.
En cuanto llegamos a Copan, de nuevo intentamos conseguir teléfonos para comunicarnos con nuestras familias, pero fue imposible....