Y cuando menos piensas en medio de tanta adversidad, de la oscuridad que te oprime, buscando posarse para siempre sobre ti, logras encontrar la forma de vencer. De volver por el camino y retomar la senda por donde creíste que estabas perdido, pero que en realidad era la correcta.
Entonces sucede, el sonido recobra su fuerza, el sueño parece alejarse y lo único que deseas es seguir avanzando una tras otra vez tras esos rayos de luz que por mucho tiempo estuvieron ausentes, pero que hoy brillan con gran fuerza.
Y es cuando despiertas. Abres los ojos a algo nuevo, te sientes renacido, una especie de ave fénix que resurge...