Me aparté, intentando hablar.
—¡Mierda, casi me da un ataque al corazón! —susurré, gritando para mí misma.
—Shhhh... está bien —dijo, atrayéndome hacia él.
Rodeé su cuello con mis brazos y lloré.
—Lo siento, cariño... te amo —dijo.
Dejé caer mis lágrimas y lo abracé con fuerza.
Pensando en ello... me habría matado si me hubiera pedido que lo abrazara y lo besara.
Pero ahora... lo amo.
Amo a este hombre... y prefiero sufrir con él que verlo herido solo.
Tenía miedo de él hasta la muerte.
Pero aunque aún me asusta un poco... sé que nunca me hará daño de nuevo.
Me aparté y miré su herida.
—Tú... estás...