Un nudo se formó en mi garganta ante su ridícula sugerencia. Comencé a sentirme nerviosa al recordar la última vez que habíamos dormido juntos. Hice una mueca y me incliné para sacar un par de almohadas adicionales. No quería cruzar ninguna línea, no de nuevo.
"¡Está bien!". Dejé escapar un profundo suspiro.
“Eso fue fácil”, susurró, pero yo lo pude escuchar fuerte y claro.
"¡Solo porque no tengo otra opción!", dije, haciendo enfásis en la última palabra antes de alinear las almohadas a manera de que hubiera suficiente espacio entre nosotros. El alfa observó mis movimientos con los ojos abiertos de par en par.
"¿Qué significa esto?".
"Un puente de...