Chapter 10 Encontré a mi compañero

Chapter 10 Encontré a mi compañero

"Pensé que estarías aquí".

Me sobresalté y giré para mirar a mi hermana. Mis ojos estaban rojos de tanto llorar. Los sentía inyectados en sangre, tenía grandes bolsas en la parte inferior y la cara hinchada. Desde que Zain rompió conmigo no podía dormir, ya que dedicaba todo mi tiempo libre a pensar en él, a pesar de que había dejado muy en claro que no quedaba nada entre nosotros. Él ignoró todos mis mensajes y bloqueó el número de mi hermana.

"Lo siento, no escuché cuando entraste", expliqué.

Cara hizo un chasquido con la boca y se dirigió a mí. "¿Hay algo que te preocupe?". La sonrisa desapareció de su rostro, mientras se me acercaba poco a poco con los ojos entrecerrados. "¿Cuánto tiempo llevas aquí? Te estábamos buscando".

Decidí salir de mi sombría habitación, para tomar un poco de sol. Esa era la razón por la que estaba de pie en el balcón, apoyada contra la barandilla, con los brazos cruzados al frente. La idea de saltar desde lo alto y acabar con todo se me ocurrió más de una vez. Aun así, no lo hice.

"Me levanté antes del amanecer", respondí encogiendo los hombros.

"Mmm", murmuró mi hermana. "¿No podías dormir?", insistió.

Entonces, yo moví la cabeza de un lado a otro, en silencio. Ella no tenía idea de mi ruptura. De hecho, nadie en mi familia lo sabía, pues a todos les desagradaba la familia de Zain. Por lo que decidí reservarme el asunto, ya que la noticia solo le echaría más leña al fuego. Esa fue la razón de quedarme callada.

"Cuando me di cuenta de que hoy era el gran día, decidí salir aquí para reflexionar. Te voy a extrañar, Cara".

Mi hermana se casaría. Si pudiera, me quedaría en casa, ya que no me interesaba asistir a la ceremonia. Sin embargo, sabía que mis padres no lo apreciarían, porque querían que toda la familia estuviera presente.

"R-Rose".

Al mencionar el día de su boda, Cara se echó a llorar. Sus hombros comenzaron a temblar mientras se tapaba la boca, encorvada. Instantáneamente corrí a su lado. ¿Por qué estaba llorando? Froté su espalda, tratando de calmarla.

"Por favor deja de llorar. ¿Qué pasó?".

Ella sollozaba amargamente, entre hipo e hipo. "N-no quiero, n-no q-quiero casarme con él".

Me quedé helada. "¡¿Qué?!".

Mi hermana tenía la cara roja, las pestañas pegadas por las lágrimas, mientras las secreciones se le desbordaban por la nariz. De todos modos, ella se veía mejor que yo.

"Ni siquiera me gusta Aiden", me explicó.

"Entonces, ¿por qué aceptaste casarte con él?".

"¡M*erda! ¡Yo nunca estuve de acuerdo!", respondió apretando los dientes. "Nadie me pidió mi opinión. Mis papás lo planearon, de hecho, arreglaron todo sin siquiera consultarme. Pensé que esperarían un tiempo y las cosas se compondrían, nunca imaginé que esto pasaría tan pronto".

Al escucharla, torcí la boca. Ahora que lo pensaba, era verdad, pues ninguno de mis padres le preguntó si le gustaba Aiden. Estaban tan emocionados con él, que olvidaron cuál era el propósito de encontrar un hombre para Cara; que ella fuera feliz.

"Lo siento mucho", dije compasivamente. "Con suerte, te llegará a gustar algún día".

Sin embargo, ella respondió con voz temblorosa. "N-no puedo casarme".

"¿Por qué no?".

No la entendía. Además de que su prometido era un Alfa, era guapo, poderoso y, aunque no era bueno con las palabras, sería un marido perfecto. O tal vez, yo decía eso, porque no podía dejar de pensar en él.

Sacudí la cabeza, tratando de comprender y me encontré con la mirada de mi hermana.

"Yo amo a otro hombre".

La verdad, me tomó por sorpresa que le gustara alguien más. ¡Me dejó boquiabierta! Cara era la chica ideal, estudiosa, ridículamente guapa, educada y, sobre todo, una Beta. Por otro lado, ella no tenía novio; no que yo supiera.

"¿A quién?", pregunté con curiosidad.

Entonces ella exhaló suavemente, retorciéndose los dedos. "Es un Omega de mi universidad. Empezamos a vernos hace un año, así que pensé en comunicárselo a nuestros padres, pero tú sabes su manera de pensar sobre los...".

"Omegas, sí lo sé", agregué.

A papá no le importaba lo que yo fuera, porque me amaba incondicionalmente, pero odiaría tener un yerno Omega. Desde que éramos muy niñas, nos enseñaron que el mundo era gobernado por Alfas y Betas. Por eso, debíamos asociarnos con ellos y mantenernos alejados de los eslabones más débiles. No puedo decir que no me dolía, pero después de un tiempo, me acostumbré.

"N-No voy a dejarlo, Rose", tartamudeó mi hermana. "Él es mi compañero".

Un chillido salió de mis labios, así que me tapé la boca con la mano y me acurruqué cerca de ella. "¿Qué? ¿Estás segura? ¿Cuándo te enteraste?".

"Hace dos meses. Es por lo que dejaron de importarme una m*erda todos los pretendientes que nuestros padres trataban de conseguirme". Su voz se suavizó. "Encontré al indicado, a mi alma gemela".

Algo hizo clic en mi mente y entendí el porqué de todas las peroratas que nos daba últimamente mi hermana. Eso de que quería ir a la universidad y de que debía terminar de estudiar antes de contraer matrimonio. Sentí una horrible punzada en el pecho cuando vi su expresión de cariño al hablar de su alma gemela. Y yo pensaba que tenía lo mismo con Zain. ¡Tonta de mí!

"¿Cara?", pregunté y lancé un suspiro. "¿De verdad amas a tu pareja?".

"¡Sí! Por eso debo huir para que no me obliguen a casarme. Pero antes de irme, quería verte por última vez".

"¡No!", grité agrandando los ojos. "¡No puedes hacer eso, Cara! Mamá quedará devastada y papá...".

"¿Entonces qué sugieres que haga? ¿Olvidar a mi pareja y resignarme a ser infeliz con un hombre que ni siquiera me gusta?", preguntó de prisa, interrumpiéndome.

"No, claro que no quiero eso…", respondí, apartando la mirada.

Mi hermana merecía ser feliz. ¿Cómo podría desearle eso cuando sabía lo cruel que era estar lejos de tu ser querido? No quería que ella sufriera como yo, al perder a mi novio.

"Yo me casaré con Aiden en tu lugar".

"¡¿Qué?!".

"Déjame explicar...".

Y lo hice. Le dije que, en lugar de cancelar la ceremonia y avergonzar a nuestra familia, podría ocupar su lugar. Mi madre no dejaría que Cara se fuera con un Omega, así que yo sería la distracción perfecta. Porque si se cancelaba la boda, mi padre quedaría destrozado, incapaz de soportar las risas burlonas y los chismorreos de nuestros vecinos. Por otra parte, existía la posibilidad de que Alfa Aiden se sintiera tan ofendido que desafiara a mi padre a un duelo. La simple idea de perder a papá me hizo llorar.

"¡No había pensado en eso!", jadeó mi hermana, golpeándose la frente. "¿Cómo puedo ser tan egoísta?".

"No te preocupes por eso. No sucederá nada malo si me caso en tu lugar".

Su rostro se suavizó, mientras sus ojos lanzaban chispas de felicidad y me apretó el brazo. "Eres muy valiente al ofrecerte a hacerlo; muchas gracias, Rose. Nunca lo olvidaré".

Dejé escapar un suspiro y enterré mi cabeza en su hombro con afecto. Entonces, ella correspondió acariciando mi mejilla. "Sinceramente, espero que seas feliz con él".

"Y-Yo también", tartamudeé.

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