El día siguiente fue bastante aburrido y ni siquiera me molesté en levantarme de la cama. Lo pasé sola, encerrada en mi habitación durante la mayor parte del día. Mis ojos no paraban de mirar la puerta de mi habitación, esperando que Aiden viniera a ver cómo estaba. Después de un rato me rendí y fui al baño, tomé una ducha caliente para relajar mis músculos, pues me dolían.
Cuando salí de mi cuarto me di cuenta de que él se había ido hacía mucho tiempo, lo único que quedaba era su aroma.
Me sentía atrapada, estaba sola en una cabaña enorme. Entonces, mis pies me llevaron a la habitación...