—Pues que lo haga a partir de ahora, ella va a estar estudiando para hacerlo, y pronto lo será. Así que hágame el favor de soltar a mi pronta dama de compañía.
Ana la soltó mirandocon odio a María, se encaminó al interior como no sin antes inclinarse ante su alteza.
María, con lágrimas en los ojos abrazó a Yeseraye.
—Muchas gracias señora, nunca nadie me había defendido de esa manera.
—¿Por qué te sostuvo del cabello..? es una...
—Es así... yo soy una criada y ella es mi jefe.
—No tiene derecho, de hacer eso. ¿Dónde están los derechos de los trabajadores?
María asintió con tristeza y pronto desapareció...