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Asustada, gemí de dolor al sentarme de golpe. No duré ni dos segundos cuando caí de nuevo sobre mi espalda. Maldije mi mala suerte, y luego gruñí al ver a Zane junto a mí.
—Bien, no has muerto –comentó y rodé los ojos.
—¿Esperabas eso? –quise saber y él negó.
—No. Por naturaleza si muere mi mitad, me enfermaré o… puedo morir.
—¿William se enfermó? .pregunté tan deprisa, que no pude detener mis palabras. Zane, me observó furioso y salió de la habitación dando un portazo.
Suspiré observando con una mueca el techo, pronto alguien tomó mi mano. Yes, estaba a mi lado y la observé.
—Has sabido algo...