Ailín emitió un gemido.
—¡No puedo estar aquí! —protestó, y empezó a moverse de un lado a otro, tratando de escapar.
—¡Quieres estar aquí !
Él la besó dulcemente en los labios, y ella hundió sus dedos en su pelo.
—Sí —dijo él, sonriendo.
—¡No quiero! —gritó, pero sus manos se le fueron hacia arriba y empezaron a recorrer su piel otra vez.
—¿Quieres? —le preguntó .
Ella se negó a responder. ¿Lo quería? �
— ¿Quieres esto? —preguntó él, y empezó a recorrer su cuello con su lengua.
Ella emitió un gemido.
—No —dijo.
Él le besó los labios y rozó su cuello con sus dientes.
—¿Estás segura?
Ailín...