—¿Por qué nuestros lobos se odian? –cuestioné y él, hizo una mueca.
—Supongo que tu loba… lo culpa.
—¿Sobre qué? –pregunté mientras caminábamos a la mansión. Misteriosamente, nadie nos miraba. Al parecer no era algo novedoso ver a personas desnudas debido a la transformación. Incluso llegué a sentirme cómoda en ese estado. —¿Por qué lo culpa?
———————————————
—————————————
Zane, bajó la mirada. Cómo si las palabras que me diría serian demasiado para mí.
—Pensé que estarías enfadada por… la transformación –comentó y me encogí de hombros.
—Eso era antes. Ahora… que tengo mis fuerzas y cabello, cambié de opinión. Zane… —comenté y él me observó. Llegamos ala cocina, me dio...