Mis padres no estaban, y una parte de mí, se sentía nostálgica de no tenerlos. Pero no importó, porque Yes sostuvo mi brazo con una enorme sonrisa. Hasta que llegamos frente al altar. Estaba decorado por miles de flores y plantas. Era precioso, habían muchas personas pero lo mas importante es que Zane me esperaba.
—Mamá, ¿y el broche? –quiso saber pero no pude responder, cuando él me tomó de la mano y sonreí enormemente.
—Estás preciosa… —comentó con una sonrisa y juntó nuestras frentes. –Te amo amor mío.
—Yo también te amo.
—Mamá… el broche –insistió por lo bajo Yes. La observé confundida ¿por qué tenía tanta importancia para...