"Lo que hiciste, Zoe, fue muy heroico, ya que estuviste dispuesta a revelar tu secreto mejor guardado solo para proteger a la manada, y por esa razón, jamás podría enojarme contigo", murmuré con total honestidad. Luego, paseé mis labios por su cuello, pero procuré no acercarme a la zona donde pensaba marcarla, dado que lo que menos quería en ese momento era perder el control de mis instintos.
"Gracias", dijo en un tono tan bajo que no supe si ella quería que la escuchara o no. De todas formas, lo escuché y eso me llenó de tanto cariño que no pude evitar tomar su cabeza entre mis manos y besarla...