A pesar de que la noticia sobre mi embarazo me había tomado por sorpresa, no quería que mi bebé pasara por lo que había pasado. Me aseguraría de que siempre supiera lo mucho que lo amaba.
Subimos al piso de obstetricia y nos sentamos a esperar que llamaran mi nombre. A lo lejos vi a una mujer con una barriga redonda siendo reconfortada por su compañero y no pude evitar mirarlos con envidia. Me gustaría que esa fuera mi situación, no quería ser realmente una madre soltera adolescente, sin dinero, trabajo o casa.
Finalmente llamaron mi nombre y todos entramos al consultorio. La gente a nuestro alrededor se aseguro de...