Chapter 5 Nueva manada

Chapter 5 Nueva manada

Después de salir del territorio, dejé escapar un suspiro tembloroso. Mis instintos me peleaban porque querían volver con su compañero, pero eso era lo último que quería hacer. Odiaba a Chase con todo mi ser. Se había aprovechado de mí y me había dejado tirada como basura. Ni siquiera había tenido el coraje para rechazarme formalmente por lo que nuestro vínculo todavía seguía intacto. 

Continué conduciendo con las lágrimas cayendo silenciosamente por mis mejillas, hasta que un dolor inmenso se apoderó de mi cuerpo y tuve que estacionarme de emergencia. Me tuve que morder los labios para no gritar, salí dando traspiés y me adentré al bosque. Llegué a la parte más profunda antes de tirarme al piso y soltar todo el dolor que cargaba encima. Grité tanto que mi garganta se lastimó y mi rostro se manchó de lágrimas. El dolor era inimaginable, mi visión comenzó a oscurecerse y antes de que perdiera el conocimiento escuché a alguien hablándome a lo lejos. 

***

—¿Cuándo va a despertar? —escuché que una voz profunda preguntaba. 

—No lo sé, ya debería haberlo hecho —respondió otra femenina. 

Mi cabeza me daba vueltas y sentía que se partiría en dos. Con dificultad, abrí los ojos para darme cuenta de que estaba en un lugar desconocido. Mis instintos se pusieron alerta inmediatamente. No habíamos recibido entrenamiento todavía, pero al menos sabíamos lo necesario para defendernos si alguien intentaba atacarnos. 

Me levanté para observar con más atención mis alrededores. La habitación estaba pintada de un suave color crema y me di cuenta de que yacía sobre una enorme cama. Alguien me había cambiado de ropa porque solo llevaba encima una camiseta enorme. Frente a mí estaba parado un hombre alto con cabello marrón y ojos azules brillantes. Era increíblemente guapo, parecía mayor como de unos dieciocho años y tenía un aura llena de poder, así que supuse que era el Alfa de su manada. 

A su costado estaba una hermosa mujer de alrededor de treinta años. Su largo cabello rubio le llegaba hasta la cintura y sus ojos tenían la misma tonalidad que el joven. Debía ser su madre por la similitud entre sus rasgos. 

—Hola, cariño, ¿cómo estás? —dijo la mujer con delicadeza. 

—¿Dónde estoy? —le pregunté con miedo. Al parecer había entrado a su propiedad si me habían encontrado y podían matarme por ello. 

—Estás en el territorio de la manada Sombra de Luna y yo soy su Alfa, mi nombre es Daniel Woods. 

—Entiendo —tartamudeé—. ¿Por qué me trajiste aquí? 

—Estabas gritando del dolor y te desmayaste cuando intenté ayudarte. Así que te traje para tratarte. 

—Muchas gracias, pero creo que será mejor que me vaya —susurré mientras intentaba levantarme a pesar de la debilidad de mi cuerpo. La mujer negó con la cabeza mientras me echaba sobre la cama. 

—Pequeña, necesitas descansar. 

—Por favor, no me mates —le supliqué con los ojos llenos de lágrimas. 

—¿Por qué te mataríamos? —me preguntó ella con profunda confusión. 

—¿Por qué entré a su territorio? 

—Sí, pero no eres ningún peligro para nuestra manada. Te ves muy mal —dijo ella con pena mientras me ponía un mechón de cabello detrás de la oreja. 

—Quiero que te nos unas —ordenó el joven. 

—No puedo, no quiero ser una carga para nadie —sollocé.

—No lo serás, además estás dentro de nuestro territorio y puedo hacer lo que me plazca contigo. Si te digo que quiero que te nos unas, tienes que hacerme caso. 

—Sí, Alfa —suspiré mientras centraba mi mirada en mis dedos. 

—Excelente —sonrió—. No te voy a forzar a contarme tu historia, pero quisiera saberla lo más rápido posible, ¿entendiste? 

Asentí sin decir ninguna palabra. No entendía porque quería que me uniera a su manada. ¿Qué pasaba si terminaban odiándome como en la anterior? ¿Terminaría abandonándome? 

—¿Cómo te llamas, cariño? —preguntó la mujer. 

—Sophia Campbell —respondí con voz queda. 

—Tienes un nombre muy bonito, yo me llamó Claire y soy la madre de Daniel —explicó con orgullo. Se podía ver que era alguien amable y pensé que podría aprender a quererla. 

—Gracias —dije con una leve sonrisa. 

—Muy bien. Mientras más rápido te nos unas, mejor. ¿Te gustaría hacer el ritual en este momento? —cuestionó Daniel mientras inclinaba la cabeza para un lado. 

—Sí, estoy lista —respondí con lentitud, todavía no del todo convencida. Sabía que no quería volver con mi manada anterior, pero existía la posibilidad de que pudieran rastrearme, aunque era bastante mínima. Unirme a la manada de Daniel me ayudaría a esconderme mejor porque mi esencia cambiaría y cualquier conexión que todavía tuviera con ellos se rompería. De todas maneras, quizás estaba siendo demasiado precavida porque estaba segura de que nunca me buscarían. Nadie me querría de vuelta, siempre me habían tolerado a duras penas. 

—Yo, Daniel Woods, te acepto, Sophia Campbell, dentro de nuestra manada Sombra de Luna. 

—Yo, Sophia Campbell, aceptó unirme a la manada Sombra de Luna. 

Daniel sacó una pequeña navaja y cortó su palma con ella. Tomó la mía para hacer lo mismo antes de estrecharlas juntas, haciendo que nuestra sangre se mezclara. Sentí como la conexión con mi antigua manada se disolvía para darle paso a la nueva. 

—Bienvenido a la manada —sonrió y se la devolví con facilidad porque su sonrisa era contagiosa. 

—Muchas gracias, en serio, pero no quiero vivir con la manada —le pedí con timidez. Nunca antes en mi vida había hecho algo por mí y ahora quería construir una vida libre. Sabía que me tomaría bastante tiempo establecerme, pero no quería la ayuda de nadie. 

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