A decir verdad, no pude evitar sentirme herido al ver que ahora Sophia tenía a Daniel como su hermano mayor; después de todo, parecía que ahora ya no me necesitaba en lo absoluto. En ese entonces, yo era un completo est*pido por eso hice todo ello; sin embargo, sabía también que el no defenderla definitivamente sería el mayor arrepentimiento de mi vida.
Al ver que ella tenía su familia perfecta, no pude evitar desear ser parte de esa vida, desear ser yo quien la consolara cuando llevaran a su hija, mi sobrina, al hospital de hecho, me hubiera gustado estar ahí para mi hermanita.
No obstante, como ahora no podía...