Zoe.
Lo miré fijamente mientras él me veía asombrado, mis ojos debían haber estado completamente en blanco debido a la expresión de desconcierto que tenía en su cara. No pude evitar preguntarme si él pensaba que fui yo quien lo hizo, una parte de mí esperaba que no llegara a conclusiones que estropearan la confianza que ya había empezado a construir con él.
"Santo Dios".
"¡Oh, Dios mío!".
"¿Es en serio?".
Los susurros llenaron el lugar, toda la manada me veía mientras yo estaba pálida. Claro, la culpa es de la rouge, ¿por qué no? ¿De verdad tenían tantos problemas conmigo, como para culparme por algo que no tenían pruebas...