—En realidad, no hay mucho que decir. Me corrieron de mi casa cuando era muy pequeña, así que ahora tengo la etiqueta de ser una rouge. Yo no estaría aquí si no fuera por esa ley—, ella dijo con honestidad lo que hizo que apretara mis puños al pensar en su pasado. No podía creer qué tipo de padre podía hacerle eso a su hijo, especialmente a una edad tan corta y sin haber hecho nada malo, ¡Dios mío, tenía 12 años!
—Por Dios—. Mi madre dijo al respirar con dificultad. Entonces, se puso la mano en la boca mientras veía con atención a mi pareja desde otra perspectiva totalmente...