Zoe.
Al día siguiente, me encontraba ansiosa por ir a la escuela, algo que jamás creí que pensaría y mucho menos sentiría. Exhalé, sentí cómo fruncía el ceño cuando me di cuenta del motivo, no solo era porque por primera vez tenía la oportunidad de tener amigos, sino que sabía que tanto mi loba como yo deseábamos ver a nuestro compañero.
Yo no sabía cómo comportarme con él, no podía actuar tímidamente porque esa no era mi personalidad. No podía evitarlo ya que estaba demasiado presente en mi vida, sin mencionar que ignorarlo era difícil ya que cada vez que lo veía o percibía su aroma, no quería nada más...