Algo borrachos, nos tambaleamos hacia la sala de estar donde encontramos a Charlie durmiendo en el sofá. Se veía tan tierno con su rostro pacífico enmarcado de sus despeinados rizos colorados... mañana tendré que agradecerle. Subimos las escaleras lo más silenciosamente posible y recorrimos el pasillo hasta mi habitación para ver a Evangeline tal cual la dejamos: profundamente dormida. Riley y yo nos tiramos de espaldas sobre la cama y tuve una sensación de déjà vu: yo apoyaba otra vez mi cabeza en su pecho, él me rodeaba el costado con un brazo, y permanecimos en silencio mirando el techo. Riley me masajeó la espalda con vigor, y luego se...