—Dejó salir a su mal humor, otra vez —murmuró esas palabras que hicieron que me quedara boquiabierta y que volteara a verlo. Él se rio entre dientes y alzó sus manos como si se estuviera rindiendo. —Cálmate, solo estaba bromeando. Pero en serio, solo está siendo inmaduro, no te preocupes por eso. Tarde o temprano lo va a superar.
—¿Quién está siendo inmaduro? —Nate entró posando su mirada en Bruce. En ese momento puse mis ojos en blanco y corrí hacia mi hermano mayor.
—¡Nate! —grité mientras él me abrazaba.
—¿Quién está siendo un inmaduro? —volvió a preguntar en nuestro abrazo, así que volví a poner los ojos en blanco...