Luego de hablar con la Sra. Lucrecia, la jefa de Laura y corroborar que, en efecto, la declaración que ella me había dado es verídica, dudé por un momento en que ella tuviera algo que ver, pero no soy de los que descartan sospechosos con una información que fácilmente no puede ser cierta. No sé por qué hay algo más en ella que me hace sospechar de su persona.
—No la podría ver como una sospechosa — me dijo Mauricio sin dejar de observar a Laura desde el otro lado del ventanal—. Está demasiado buena para haber cometido algún delito.
—Que sea linda, no significa que no pueda haber hecho...