No encuentro ni cómo dirigirme a Mabel. Ese vestido tan corto y poco revelador que se puso para nuestra cena me está haciendo sudar frío. No es que me esté haciendo ilusiones o algo por el estilo con ella, pero tener una cena y que venga de su parte es un paso que significa mucho para mí. Eso quiere decir que de a poco ha cambiado su forma de verme.
Creí que la cena sería en el hotel, pero me sorprendió muchísimo al haberme traído a un restaurante que parece ser un poco costoso.
—¿Por qué mejor no cenamos en el restaurante del hotel? — propongo, antes de que entremos...