Laura
La felicidad no cabe dentro de mi pecho, luego de tanto demostrarle al juez que soy la mujer más apta para mi terroncito, haya aceptado a darme un mes de prueba. No puedo fallar a la única promesa que le hice a Samay antes de que ese desgraciado le quitase la vida de un soplo.
Por eso mi vida cambió radicalmente el último mes. Si quiero que me den la custodia del pequeño, no puedo seguir haciendo lo que hacía frente a tantas personas y que en el fondo disfrutaba. Buscar un trabajo no fue nada sencillo, pero logré encontrar un lugar en un hotel muy lujoso de la...