Al otro día despertamos temprano para ir a la clínica, yo estaba tan triste que no podía comer, ni siquiera toqué el café con leche que mi Amo me había preparado con tanto cariño.
-vamos bebe, come algo, aunque sea un poco – dijo mi Amo.
-en serio le agradezco el rico desayuno mi Amo, pero no puedo comer, estoy muy triste – me excusé.
-no estés triste, cariño, esto será lo mejor para ti e iré a verte todos los días – dijo él tomando mi mano.
-lo sé mi Amo, pero no sé, tengo un mal presentimiento – confesé.
-¿es por lo qué pasó en la otra clínica?...