Me quedé en el patio fumando mientras caminaba por ahí para matar el tiempo, de repente me congelé. “no puede ser, debe ser mi imaginación” pensé pero caminaba directo hacia mi.
-¿no vas a saludarme? – dijo, era Víctor.
-¿Qué haces aquí? – pregunté horrorizada.
-¿tú qué crees? Trabajo aquí – dijo, luego se acercó a mi oído y agregó – además de follarme a pequeñas perras como tú.
-aléjate de mí – dije empujándolo pero él no se inmutó.
-¿por qué no terminamos esta charla en tu cuarto? – dijo descaradamente.
-¡Suéltame! – exclamé.
-como quieras – dijo – pero esto no termina aquí – agregó antes de soltarme....