Ya habían pasado varios meses desde que mi Amo me había entregado mi collar de pertenencia, las pesadillas con Víctor y mis problemas para comer eran parte del pasado, aún me daba pavor engordar pero, con la ayuda de mi Amo y los especialistas había logrado llegar a un peso saludable y estar más a gusto con mi cuerpo. La relación con mi Amo no podía estar mejor, sesionábamos varias veces a la semana, algunas todos los días.
En mi empresa todo iba de maravilla, quizás demasiado, me empecé a preguntar cuál era el punto de tanto éxito, osea ¿de que servía tener miles de millones de dólares en el...