-si Amo – respondí con una sonrisa, después de unos minutos agregué – Amo… yo también tengo algo para Ud.
-¿a sí? Bueno, veamos qué es – dijo con una sonrisa.
-no puedo traerlo, tenemos que ir por él – le explique – si me permite le muestro dónde está – agregué tomando su mano.
-que misteriosa, bueno, vamos – respondió con una sonrisa.
Lo guíe hasta la habitación donde había instalado todo.
-¿podría cerrar los ojos por favor? – pedí con humildad.
-está bien – dijo cerrandolos.
Abrí la puerta en el centro estaba la cama de dos plazas con la jaula debajo de ella y pilares en las...