Salí prácticamente corriendo, subí al auto y manejé hasta la fabrica pisando el acelerador hasta el fondo, me salte como 3 luces rojas, el camino que usualmente me llevaba 40 minutos, lo hice en 25. Cuando llegue a mi oficina, Clara, mi secretaria me aviso que el señor Francisco Figueroa me esperaba en la sala de juntas.
-gracias, Clara, ¿podrías llevarnos café y galletas?
-claro señorita.
Entré a la sala de juntas, ahí estaba él, el argentino canchero en un traje impecable.
-disculpa la demora, me tomó más tiempo del presupuestado lo que tenía que hacer en la mañana.
-sí, no te preocupes, después de todo la jefa sos vos...