Lloré frotándome los brazos sin saber dónde estaba ni lo que podría pasarme.
Todo en mi vida fue una mentira; su amor fue una mentira, mi vida era un completo engaño y, mientras más pensaba en ello, menos podía respirar.
Cada paso que daba me asfixiaba. Intentaba desesperadamente tomar una bocanada profunda, pero todo lo que me sucedía me quitaba energía. Me senté debajo de un árbol, tratando de calentarme el cuerpo y miré a mi alrededor en busca de alguna luz que me guiara o incluso de un alma que me ayudara.
Poco a poco, pieza a pieza, estaba desmoronándome. En realidad, ya estaba hecha jirones y sola, sin...