Al verlo después de cinco años, sonreí con sinceridad puesto que ya no había dolor ni sufrimiento.
Realmente, no lo detestaba ni lamentaba nuestro pasado. Lo único que sentí en ese momento era pura felicidad.
No esperaba que él estuviera en la reunión hoy, dado que Jay y su hijo Jona venían en su lugar. Si hubiera sabido que estaría aquí, no habría traído a los gemelos hoy.
Pero no había nadie que pudiera manejarlos en casa. Por suerte, Tricia, me acompañó para llevarlos afuera porque estaban muy quejosos y querían quedarse conmigo a toda costa. Sin embargo, no podían quedarse aquí dentro.
Esta reunión era importante para mí porque...