Eloisa
Las lágrimas me brotaron apenas subí al auto. Miedo, miedo. Sentía un miedo profundo de perder a mis mejores amigos. Era como si los hubiera perdido a los dos en una sola noche. El conductor esperó a que hablara antes de arrancar.
—A mi casa.
Pronto llegamos. Apenas bajé del auto, el aroma de mi familia me envolvió por completo. Toda esa parte del bosque estaba impregnada de sus diferentes auras. Se arremolinaban como un tornado. Caminé hacia la puerta principal y la empujé para entrar.
Fui al patio trasero, de donde venían las voces.
Había una mesa con un banquete servido. Sentado en la cabecera estaba el Rey,...