Salomón
Mi corazón dejó de latir de manera errática cuando entré en la sala de conferencias. Su aroma adictivo llenó mis sentidos, y Saulo aullaba en mi cabeza al verla. Me congelé, no podía creerlo. Estaba aún más hermosa. Se había cortado el cabello hasta los hombros y lo llevaba de forma distinta, más elegante y madura.
No hablé con los empleados, pues mi mirada estaba fija en ella. La estaba incomodando con mi forma de mirarla, y los demás intercambiaban miradas, pero no me importaba. Era MI AMOR quien estaba sentada frente a mí. La mujer de mis sueños. No esperaba verla.
La reunión comenzó, y aún me quedé...