Ha pasado una semana desde que empecé a trabajar en SC-S.A., y estaba inquieta por el encuentro con Salomón. Las pocas veces que lo vi, lo evité como al fuego, evitando acercarme o hablar con él, aunque él parecía querer hablar conmigo. Había una extraña tensión entre nosotros, y los demás empleados comenzaban a notarlo, susurrando entre ellos. Salomón seguía tan presente en mis recuerdos, en mi piel y en cada parte de mí. Lo odiaba. Deseaba que desapareciera.
Alguien llamó a mi puerta, y Samuel entró con una sonrisa. Era un chismoso y se metía en los asuntos de todos.
—¿Qué?
—Sigues siendo el tema de conversación ahí fuera....