Luego del desenfrenado asalto de pasión, quedaron exhausto recostados boca arriba en el suelo. Es que después de haberle realizado sexo anal, estuvieron haciendo el amor por largo rato, probando juguetes sexuales, experimentando orgasmos extremadamente placenteros.
En silencio se miran a través del espejo en el techo y ninguno de los dos se atreve a decir nada por miedo a arruinar el momento. Una parte de ella se desarma por no poder contarle que tienen un hijo juntos, en tanto él, muere de ganas por despertar a su lado cada día.
No sabe por qué, no entiende razón, pero desde aquel primer encuentro no había dejado de pensar en ella....