Tan pronto vio volver a Santiago a la casa Abril supo que ando andaba mal.
Él se había quedado unos minutos para ver a Erika con ese hombre que reconoció como el doctor que la había operado y a quien la ultima vez que la había visto en el hospital ella lo trató con tanta familiaridad.
Ese tiempo de estar mirándolos, torturándose, le sirvió para reconocer en los ojos del hombre su interés y en la sonrisa de su ex mujer cierta incomodidad, pero lo que más le dolió, fue darse cuenta que no llevaba ningún anillo en sus manos y que lo que le había dicho Abril, era todo...