Sabía que en algún momento debía tener esa conversación con ella, pero no imaginó que sea ahí, de entrada.
Terminó de ingresar en su oficina y cerró la puerta para luego llegar a su escritorio y pedirle a su asistente que no le pase llamada ni visitas hasta que él se lo indique.
En cuanto colgó la comunicación, se quedó callado ante ella. Sentía mucha vergüenza y no sabía qué decirle. De pronto ella rompió el silencio.
- Anoche recibí esto. – y le entregó el celular con el chat de ambos, pero no quiso tomarlo. - ¿no lo vas agarrar? – preguntó curiosa.
- No. Sé lo que vas...