A esas alturas a Santiago solo le importaba recuperar la felicidad que tenía junto a ella, peor las cosas se le ponían difíciles.
- Basta, deja de ridiculizarte y exponerte ¿o no vez que tu asistente nos observa? – se burla. – hasta aquí. Sigue tú con tu vida que yo haré lo mismo. – se quiere ir pero la toma del brazo.
- Pero yo quiero estar contigo. Quiero que estes conmigo. – suplica.
- Y yo no quiero ser tu amante ¿es tan difícil de comprender? – ya se enoja e intenta zafarse para volver a irse, por lo que decidido y ante los gritos de su esposa...