Desde que Abril le había comentado en una cena a su marido que su mejor amiga había tenido deseos de estar en su lugar cuando se conocieron, no había dejado de pensar en la posibilidad de unirla a su juego y es que no había nada más excitante que tener a su merced a una mujer como Erika que demostraba tener curiosidad y ganas de adentrarse en el mundo en el que ellos dos ya estaban inmersos hace como 6 años.
Para Santino solo importaba el placer y pensó que tenerla como sumisa para ellos sería una experiencia realmente exquisita.
No era la primera vez que él y su esposa...