- Siento no haberte invitado a comer algo más sofisticado. – se disculpa apenado en tanto mira hacia el cielo negro plagados de estrellas.
- ¿sofisticado? No tienes idea de lo buenísimos que están estos sándwiches. – admite dándole una gran bocanada. – por cierto, ¿la decoración de la habitación se me hizo muy conocida. –
- ¿no te has dado cuenta? – la mira curioso, ella niega. – es la réplica de la habitación en el The Clímax. –
La boca de Erika se abrió formando una gran O pero eso no era lo único que la sorprendería esa noche. De hecho, recién comenzaba y pronto las cosas, cambiarían...