Erika no podía negar que la postura de Santiago ante su paternidad era algo que no se esperaba. Pero tampoco podía cuestionarlo, ya que se lo había ocultado y además, siempre le manifestó su punto de vista en cuanto a tener un hijo a su edad. De todos modos, muy en el fondeo deseaba poder construir algo más estable con él, pero ahora que sabe la verdad solo debe conformarse con los recuerdos porque, aunque la quiera, aunque muera de deseo por estar con ella, si no acepta al niño, entonces no quiere tenerlo en su vida.
- Tranquila, dale tiempo. No es fácil procesar esa información y más cuando...