CAMILE
—¿Qué haces aquí? —pregunté y se volteó de lleno a mirarme, primero a mí, y luego viendo con incredulidad al pequeño que iba entre mis brazos.
El silencio se hizo presente por un largo momento, en el que él intentaba dar pasos hacia nosotros, y volvía a retroceder sin dejar de mirar a nuestro hijo. Vi en su mirada, una mezcla de añoranza, de ilusión y de infinita ternura.
—No has respondido a mi pregunta; ¿qué haces aquí? —volví a indagar y sacudiendo la cabeza, comenzó a acercarse despacio a nosotros.
—Es… es… —las palabras no salían de su boca y emití un hondo y largo suspiro de resignación....