CAMILE
—Lo lamento, Henry, pero no puedo creerte —negué con la cabeza, haciendo acopio de todo mi autocontrol para no llorar. Una vez me había prometido no volver hacerlo por su causa, y tenía que lograrlo.
—Respóndeme algo, ¿has podido olvidar todo? ¿Has podido lidiar con todos los recuerdos de los momentos que vivimos juntos? —reí irónicamente.
—Eres demasiado cínico; esa pregunta debería de hacértela yo a ti. Después de todo, el que pudo seguir y comenzar de nuevo, fuiste tú, no yo.
—Eso tiene una explicación, Camile —replicó con frustración, pasándose la mano por el pelo—. Mi alma está vacía por la falta de tu amor. Sé que me...