HENRY
—¿Por dónde empezamos? —pregunté ansioso.
—Comenzaremos desde el principio, Henry. Si quieres hacer las cosas bien, debes tener paciencia. ¿Crees que podrás esperar? —Presioné mis puños sin responder, y sus ojos se fijaron en esa acción—. Escúchame bien, hijo. Si quieres vengarte, debes volverte frío y calculador. Debes aprender a controlar tus impulsos, a no ceder ante provocaciones. Tienes que ser duro y olvidar todo tipo de sentimentalismos. Sé que eres economista y también que eres demasiado bueno, por lo que iniciaremos adentrándote en el negocio de la familia, aprendiendo a manejar todos mis asuntos y para ello, nos iremos a Italia un tiempo —dijo tajante y mis ojos...