ELLE
—Habla, o le meto un tiro en este mismo momento —amenazó y me puse de pie, tratando de acercarme a ella, mientras negaba con horror por lo que quería hacerle a esa buena mujer—. ¡Detente ahí mismo, Danielle! Detente y habla ya, o le meto un tiro a tu puta. Tú escoges.
—¡Te lo diré todo, pero no la lastimes! —grité rogando, mientras Gina negaba con el rostro totalmente empapado de lágrimas y saliva. El cañón seguía en su boca.
—Fue una simple casualidad —inicié—. Ross me había pedido mi opinión acerca de varias inversiones en la bolsa y sospeché que estaba realizando movimientos con el capital de la...