HENRY
En la mañana había despertado primero, y la vi tan profunda, tan angelical, que no me atreví a despertarla. Despacio salí de la cama y tomé un baño, para luego ir a la cocina por un poco de café para mí, y fruta y jugo para Camile.
Subí con cuidado hasta la habitación, acomodando todo en la mesa dispuesta para las comidas que tenía en la alcoba.
Como no había nadie en la casa, más que el personal de servicio y que a esas horas debían estar cumpliendo con sus tareas, no me preocupé en ponerme ropa y solo estaba cubierto con la toalla negra que se ajustaba a...