HENRY
La semana iba pasando, y yo no volví a preguntar el motivo de su malestar, aunque ella seguía con el mismo humor y hasta triste. Se había mudado a su alcoba y llevado a los niños junto con ella, con la excusa barata de que ellos preferían compartir la cama con su madre.
Aunque deseaba zarandearla y hacerle ver la realidad de las cosas, solo acepté todo sin protestar y poniendo mi mejor cara, lo que empeoraba su humor.
Todos en la casa ya estaban al tanto, por lo que ese mismo viernes partieron hacia la playa, llevándose a los niños, aunque Camile no estuvo tan de acuerdo.
—¿Qué...