Finales del 2001
Abrí mis ojos con dificultad. Mis parpados me pesaban mucho. Me costaba mucho respirar y sentía muchas ganas de dormir. Caí en cuenta de lo que había hecho.
¡Por Dios! No quería morir.
Me moví con torpeza sobre mi cama y me incorporé, haciendo un gran esfuerzo para hacerlo. Estiré mi mano para agarrar el papel donde escribí un montón de estupideces. Lo arrugué y lo lancé a un lado. Me puse de pie y el mundo comenzó a desvanecerse ante mis ojos. Sentí que una lágrima rodaba por mi mejilla.
—No quiero morirme —mi voz sonó como un susurro muy lejano.
Arrastré mis pasos hasta la...