23 Noviembre de 2002
Sentía que no me cabía tanto amor en el pecho y que se me desbordaba por cada poro de mi piel. Me sentía dentro de un sueño hecho realidad junto al chico que adoraba con todo mi ser.
Recordar las palabras de Antoine, hacía que mi corazón latiera muy rápido.
—Sí, ma reine. Yo te amo y tú me amas. ¡Casémonos!
¡Era lo que más deseaba en el mundo! Anhelaba estar con él por el resto de mi vida y verlo al despertar, sentirlo dormir a mi lado… tener sus hijos.
—¡Santo Dios! Esta vez sí que te pegó más duro —la voz de Bianca me...