OLIVIA.
Calor, tenía muchísimo calor esa mañana de comienzos de marzo.
Los meses pasan volando, uno no se da cuenta. Y las cosas van sucediendo y transcurriendo como si todo se tratase de un pasillo largo que obligado hay que transitar.
El fin de año fue una buena celebración. Por cuestiones obvias, preferimos quedarnos en casa. Ya nuestro nivel de adrenalina estaba por las nubes y Carlos no se encontraba apto para "pegar brincos y saltar por su vida", palabras de él. De ese modo, invitamos a su prima al apartamento, quien asistió con su esposo y una cajita negra que no vi hasta después del cañonazo.
El anillo... Aún...