OLIVIA.
Enero arrancó pesado, en definitiva.
A parte de la conferencia en Margarita, tenía mucho trabajo en la oficina.
Mi querido jefe nos recibió con una reunión de bienvenida, comentando que pronto empezarían a construir un ala nueva en el edificio de oficinas administrativas, la cual estaría dedicada a alquileres alternos corporativos y políticos, como notarías públicas y algunas instituciones gubernamentales. Explicó poco, pero entendí que necesitaba expandirse, ya que la situación económica del país podría afectar nuestros salarios de un momento a otro y él prefería invertir en nuevas y seguras entradas de dinero, que sacrificar personal (algo que no podía permitirse) o rebajar sueldos.
Ese hombre siempre sabía...